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Cada año, 200 millones de personas sufren infecciones causadas por patógenos transmitidos por mosquitos. Entre ellas, aproximadamente 725.000 fallecen, lo que coloca a este insecto como el animal que más muertes humanas provoca anualmente alrededor del mundo.

En 2020 el virus West Nile, o virus del Nilo Occidental, fue protagonista de numerosos titulares debido al brote que se originó en el suroeste de España, en el que hubo 77 casos graves en humanos y 7 fallecidos. Sin embargo, a pesar de lo que mucha gente piensa, la presencia de este patógeno en nuestro país no es algo nuevo. Gracias a su detección en caballos, aves y mosquitos, se tiene constancia de que circula de forma continua en Andalucía desde el año 2003, estando presente también en Extremadura, Castilla y León y Cataluña.

El aumento de casos durante 2020 puede deberse, según determinados estudios, a un factor climático, por ser un año con primavera cálida y rica en precipitaciones en la zona de Andalucía Occidental, favoreciendo así al desarrollo del mosquito y el crecimiento de su población. Estos insectos transportan las mayores cantidades del virus a principios del otoño, por lo que más gente contrae la enfermedad a finales de agosto y principios de septiembre, disminuyendo el riesgo de padecerla a medida que el clima se vuelve más frío y las poblaciones de mosquitos se ven reducidas.

Transmisión

Uno de los patógenos transmitidos por mosquitos es el virus del West Nile (o virus del Nilo Occidental), el causante de la llamada fiebre del Nilo. La diseminación del virus del Nilo Occidental se produce cuando un mosquito pica a un ave infectada y luego inocula a una persona. Es posible también el contagio entre humanos de manera vertical (de madres a fetos), o mediante transfusiones de sangre o trasplantes. También existen muchas personas que a pesar de resultar afectadas por la picadura no padecen la enfermedad y cursan como asintomáticos.

Fuente: Freepik

 En humanos, alrededor del 20% de los casos presentan síntomas leves y menos del 1% desarrolla infecciones graves, pudiendo ser factores de riesgo una edad avanzada, la inmunodepresión debida a enfermedades previas o afecciones que debiliten el sistema inmunitario, tales como VIH/SIDA, trasplante de órganos o tratamiento de quimioterapia reciente.

Síntomas

En cuanto a los síntomas, los principales síntomas aparecen entre el día 1 y el día 14 después de haber sido infectado, con una duración generalmente de entre 3 y 6 días hasta un mes:

  • Dolor abdominal.
  • Fiebre, dolor de cabeza y dolor de garganta.
  • Falta de apetito.
  • Dolor muscular.
  • Náuseas, vómitos y diarrea.
  • Sarpullido.
  • Inflamación de ganglios linfáticos.

Las formas más graves de la enfermedad se pueden denominar encefalitis o meningitis del Nilo Occidental, según qué parte del cuerpo esté afectada, que presentan los siguientes síntomas y necesitan atención inmediata:

  • Confusión o cambio en la capacidad para pensar con claridad.
  • Pérdida del conocimiento o coma.
  • Debilidad muscular.
  • Rigidez en el cuello.
  • Debilidad de un brazo o pierna.

Prevención

A la hora de prevenir futuros brotes, la mejor respuesta está en la reducción de las poblaciones locales de mosquito, siendo fundamental la fumigación por parte de las autoridades de las zonas donde habitualmente habitan y se reproducen estos insectos. Por nuestra parte, la mejor forma de prevenir la infección por el virus del Nilo Occidental es evitar las picaduras de los mosquitos:

•             Use repelentes para mosquitos que contengan DEET.

•             Evitar zonas donde pueda existir aguas estancadas y controlando que no se acumule agua en cubos o en los platos de las macetas.

•             Cubrir la piel, utilizar camisas de manga larga y pantalones largos.

Desde Sanafarmacia informamos a la población sobre cuestiones de salud y, en este caso sobre la emergencia declarada por la presencia de este mosquito en localidades cercanas. Nuestros farmacéuticos pueden atender y proporcionar información fiable, rigurosa y objetiva, evitando alarmas y ofreciendo consejos relacionados con la prevención en los casos necesarios.

Sonia Cebrián-Camisón, bióloga.

Francisco Solís, farmacéutico adjunto en Sanafarmacia.