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El Camino de Santiago siempre ha sido una experiencia recomendable para los más aventureros, siendo el verano la temporada más elegida por muchos peregrinos para emprender la ruta hacia Santiago de Compostela. Además, este año será muy especial para aquellos que han optado por este tipo de vacaciones, pues se trata del Año Santo Jacobeo, que como excepción y con motivo de la pandemia se prolongará desde 2021 a 2022, manteniendo la tradicional apertura de la Puerta Santa abierta hasta el próximo año por primera vez en la historia para facilitar la llegada de los peregrinos.

Realizar el Camino de Santiago puede ser una experiencia dura pero siempre enriquecedora. Son muchas las personas que este año se preparan para la peregrinación y desde Sanafarmacia queremos acompañarte en el camino, esperando que con nuestras recomendaciones te ayuden a disfrutar de la experiencia en las mejores condiciones de salud.

Antes de comenzar la aventura hemos de ser conscientes de que pueden aparecer algunas molestias, pero nada que no podamos prevenir con un buen cuidado de nuestros pies, que nos permitirán finalizar el recorrido, pues, a fin de cuentas, los pies son la base de nuestro cuerpo y quienes nos hacen avanzar hasta alcanzar nuestra meta. Los pies serán grandes protagonistas en este camino, por lo que debemos cuidarlos porque se someterán a esfuerzos poco habituales.

¿CÓMO CUIDAR NUESTROS PIES ANTES, DURANTE Y DESPUÉS?

La salud de los pies será vital, es fundamental seguir las recomendaciones para preparar nuestros pies en rutas largas, empezar a cuidarlos meses antes de hacer el camino, así como durante y después del mismo. Dependiendo de la época del año deberemos de tener en cuenta las temperaturas y las condiciones climáticas de los lugares que visitemos, junto con la elección del calzado, ya que será una parte vital en la preparación de la ruta.

Los profesionales recomiendan:

  • Entrenar según las etapas programadas.
  • Calzar botas de montaña o trekking que sujeten el tobillo. Debemos comprobar que el calzado que llevamos no nos roza, que el pie transpira lo suficiente y qué calcetines son cómodos con ese zapato. Será recomendable no estrenar calzado en el camino para mayor comodidad.
  • Cortar correctamente las uñas para no dejar picos y evitar molestias.

Para poder realizar el camino de forma cómoda hemos de estar preparados para tratar nuestros pies. A veces, tras largos caminos, el cansancio y las ampollas son inevitables. Durante el camino, algunos consejos a tener en cuenta serán:

  • Hidratar los pies la noche antes de iniciar la ruta. La hidratación hace que la piel pueda defenderse y regenerarse con mayor facilidad, para lo que te recomendamos utilizar NEUTROGENA FORMULA NORUEGA PIES CREMA ULTRAHIDRA y ISDIN UREADIN PODOS REPARADOR TALONES Y PIES. Además, existen productos que no sólo hidratan, sino estimulan la circulación y alivian la pesadez y el cansancio de los pies y las piernas, como pueden ser AQUILEA PIERNAS LIGERAS GEL y FISIOVEN BIOGEL ABOCA.
  • Secar bien los pies, después de lavarlos con agua caliente antes de iniciar la etapa. Cuando los pies están húmedos, la capa exterior de la piel absorbe el agua y tiende a macerarse, pudiendo provocar grietas y ampollas. Si aun teniendo esta buena rutina de secado no es suficiente, podemos recomendar distintos productos según el nivel de sudoración y si hay mal olor.
  • Proteger los pies ajustando bien los calcetines y botas, así como proteger los roces anteriores para evitar que se agraven. Una vez hayas empezado la ruta, cuando sientas molestias, detente para ponerte parches para ampollas o esparadrapo antes de que la molestia vaya a más.
  • Cuida las zonas delicadas de los pies. Las ampollas son un mal común en los peregrinos, a causa del roce, la humedad, el sudor y el calor. Tan pronto como sientas molestias en un punto, cuida la zona hidratándola con vaselina o una crema renovadora y antiséptica, cubriéndola después para evitar mayor fricción. Recomendamos algún apósito hidrocoloide, como los diferentes tipos de COMPEED AMPOLLAS, ya que no solo amortigua el roce, sino que crea un ambiente de curación favorable y hará que la ampollas estén protegidas y curadas en menos tiempo. Una vez que ya tenemos la ampolla, hemos de curarla correctamente, desinfectando nuestras manos y limpiaremos la rozadura o ampolla con una gasa antiséptica y la secaremos con otra limpia. Cubrir la zona ayudará a que el apósito no se mueva durante el camino, hasta que lleguemos a nuestro destino y podamos descubrirla para que se seque y repetir la cura al día siguiente. También podemos aplicar alguna crema que acelere la reparación de la piel como CICAPLAST BAUME B5 y URIAGE BARIEDERM CICA CREMA.
  • Utilizar bastones como apoyo para reducir el esfuerzo de las rodillas y evitar lesiones. Es recomendable descansar cada hora entre cinco y diez minutos, pues caminar durante largas horas puede provocar tensión en los músculos y pies, así que podemos envolverlos con cinta adhesiva o médica, con cuidado de no cortar la circulación al apretar demasiado fuerte.
  • Hidratarnos bien, tomar frutas y/o frutos secos mantendrá nuestras vitaminas y minerales suplementadas y evitará que tengamos mayor cansancio, calambres o dolencias musculares.

IMPRESCINDIBLES EN EL BOTIQUÍN

Todo lo que llevemos tiene que ser imprescindible, porque tendremos que cargar con ello durante el camino. Hay que llevar lo justo, así que habrá que hacerse con un buen pack de útiles para el Camino de Santiago entre los que se encuentran:

  • Compeed, tiritas o apósitos para tratar las ampollas y rozaduras que puedan aparecer.
  • Cristalmina u otro antiséptico o desinfectante similar para tratar posibles heridas y las ampollas.
  • Gasas esterilizadas para la limpieza de heridas, vendas, para la sujeción de apósitos y esparadrapo, para fijar los vendajes.
  • Crema CICA, renovadora, calmante, antiséptica para diferentes usos, útil en rozaduras, pequeñas heridas, ampollas, etc.
  • Crema analgésica antiinflamatoria contra el dolor muscular.
  • Analgésicos: ibuprofeno o paracetamol.
  • Antihistamínicos tópicos u orales y anti mosquitos, para calmar las primeras reacciones ante una picadura. En caso de que la picadura produzca una alergia es necesario que acudamos a un centro médico.
  • Protección solar tópica. Recuerda que también puedes reforzarla con fotoprotección oral.

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