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Con la llegada del verano nuestra exposición al sol aumenta y son muchas las pieles que reaccionan de forma negativa a los rayos UV. Es conocida como “alergia solar”, también llamada fotoalergia o fotodermatosis, a la reacción que se produce en la piel cuando pieles predispuestas, normalmente de fototipos más bajos, se exponen al sol.  Se habla comúnmente de “alergia” debido a que la respuesta que se produce en la piel es parecida a la que se da cuando tenemos una reacción alérgica (eritema, inflamación, picor, aparición de “habones”, etc), en cambio, a nivel molecular no se da ningún mecanismo o reacción alérgica.

Foto: Isdin

La capacidad que tiene la piel para adaptarse a la exposición solar está definida por el fototipo de la misma, que es diferente en cada persona por determinación genética. Existen seis fototipos definidos para todos los seres humanos, siendo el fototipo 1 el de las pieles más claras y el fototipo 6 el de las pieles más oscuras. Este fototipo da idea de cómo la piel se broncea y por tanto qué capacidad tiene para protegerse del sol. A veces en fototipos más bajos es común ver cómo, cuando estas pieles se exponen al sol, presentan ciertas reacciones cutáneas denominadas fotodermatosis.

Las principales fotodermatosis que se dan y que se engloban normalmente dentro de “alergia solar” o “intolerancia al sol” son:

  • Erupción polimorfa solar.
  • Urticaria solar.
  • Prurigo actínico.
  • Fotodermatosis debido al uso de medicamentos (realmente importante ya que hay pacientes que no conocen que su medicación puede producir reacciones de toxicidad o alergia)
  • Otras como Porfirias cutáneas o Hidroa Vacciforme.

Los tratamientos que podemos ofrecer desde el mostrador de oficina de farmacia son:

  • A nivel preventivo:
    • Fotoprotección solar tópica y oral. En la fotoprotección tópica es importante incidir en la reaplicación y en la cantidad a aplicar.
    • Fotoprotección física con gorros, sombreros, gafas de sol, etc.
    • Fotoevitación en casos más extremos: sobre todo en las horas de máximo índice UV. 
    • Limpiar e hidratar la piel con productos suaves, sin detergentes y a poder ser reformulados con activos anti inflamatorios o anti rascado.
  • A nivel de tratamiento: Según la lesión que nos encontremos podemos optar por un antihistamínico en crema, un corticoide y/o una crema reparadora o calmante en el caso de quemaduras o lesiones más agravadas.

Algunos productos recomendables para cuidar este tipo de pieles son:

  1. Protectores solares tópicos a recomendar:
  2. Higiene e hidratación:

Por último, como consejo, además de los tratamientos preventivos dichos anteriormente, es fundamental consultar los medicamentos que estamos tomando y evitar el uso de perfumes, colorantes, maquillaje y otros productos reactivos cuando vamos a exponernos al sol.

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