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En 1993 se instituyó el 12 de mayo como Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica. Una efeméride con la que se persigue concienciar sobre las dificultades que sufren en su día a día los pacientes con esta dolencia.

La fibromialgia es una enfermedad crónica y reumatológica, cuya principal característica es el dolor generalizado del sistema músculo-esquelético acompañado de un cansancio constante.

Desde 1992 figura en el catálogo de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectando al 2% de la población mundial, principalmente a mujeres de edad media de vida, y suele estar asociada al síndrome de fatiga crónica (SFC), manifestado por el 70% de los pacientes con fibromialgia.

En la actualidad, no se prescriben motivos justificables sobre por qué se produce esta enfermedad, pero sí es cierto que existen varias causas capaces de desencadenarla. Como ocurre con otras dolencias, existe también un componente genético que favorece su aparición, existiendo núcleos familiares con varias personas que presentan este padecimiento.

La fibromialgia cuenta con un diagnóstico clínico que suele darse en personas que sufren de un dolor constante y generalizado durante más de tres meses seguidos, pero sin manifestar un claro indicio de su origen. El paciente suele definirlo como “me duele todo” o “me duele desde siempre”, además de ir acompañado de una fatiga diaria y un sueño poco reparador.

Por otro lado, el SFC suele diagnosticarse a partir de una percepción de cansancio, tanto físico como mental, intenso, diario y debilitante, que persiste durante meses sin una causa justificada y específica.

Otros síntomas menos frecuentes, pero también muy importantes, son la sequedad ocular, mareos y vértigos, dolor mandibular, trastornos psicopatológicos, dolor de suelo pélvico, picor generalizado, disuria, hipersensibilidad sensorial, intolerancia a la luz brillante, a ciertos olores y a ciertos sonidos, etc.

Asimismo, es importante saber que muchos de los diagnósticos que se realizan en pacientes con fibromialgia son, en realidad, padecimientos de la propia enfermedad, y no achaques diferentes.

Las modalidades terapéuticas que han demostrado alguna eficacia en el tratamiento de la fibromialgia son la realización de ejercicio físico aeróbico, las terapias psicológicas del tipo cognitivo conductual y algunos fármacos, aunque, ante la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad, es recomendable siempre consultar al médico de asistencia primaria y confiar en su criterio ante los pasos a seguir, ya que no es aconsejable acudir inicialmente a diferentes especialistas para evaluar de forma aislada los diversos síntomas puesto que, con frecuencia, ocasiona exploraciones y tratamientos innecesarios.

Desde Sanafarmacia nos sumamos a esta causa y te animamos a reflexionar sobre la importancia que tiene para la salud de nuestro organismo y la prevención y control de enfermedades, los hábitos de vida saludables. Realiza ejercicio físico, come de forma equilibrada y evita malos hábitos. Y, aunque el tiempo no cura la fibromialgia, sí nos enseña a manejar el dolor.

Foto: wirestock

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