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Hoy, 10 de marzo, celebramos el Día Mundial del Riñón. Una efeméride que persigue crear conciencia sobre la importancia de nuestros riñones y reducir el impacto de la enfermedad renal y sus problemas de salud asociados en todo el mundo.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es conocida mundialmente como la epidemia silenciosa por su alto impacto en la salud pública y el enorme desconocimiento que tiene la población acerca de ella. Asimismo, se considera el destino final común a un conjunto de patologías que afectan al riñón de forma crónica e irreversible. Tener ERC condiciona, por una parte, a que aumente el riesgo de sufrir un suceso relacionado con la enfermedad vascular, y, por otra parte, el deterioro progresivo de la función renal puede llevar al paciente a necesitar un Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) con diálisis o trasplante renal.

Según un estudio realizado por la revista pública oficial de la Sociedad Española de Nefrología, la ERC afecta a 1 de cada 7 adultos en España, una prevalencia más elevada que la estimada en estudios previos en nuestro país y similar a la observada en Estados Unidos. Además, afecta particularmente a los varones, a sujetos de edad avanzada o con enfermedad cardiovascular. La prevalencia de ERC aumenta de forma marcada con la acumulación de Factores de Riesgo Cardiovascular (FRCV), lo que sugiere que la ERC en la población podría considerarse como un trastorno cardiovascular.

El comienzo de la enfermedad renal crónica no muestra signos ni síntomas. Una persona puede perder hasta el 90% de su función renal antes de notar cualquier otro síntoma. Sin embargo, su diagnóstico puede detectarse con un simple análisis de orina para comprobar si hay proteína en la orina, o un análisis de sangre para medir el nivel de creatinina en ésta.

No obstante, una vez que se comienzan a presentar en el organismo claros indicios de este padecimiento, los principales síntomas del avance de la enfermedad incluyen: tobillos hinchados, fatiga, di­ficultad para concentrarse, disminución del apetito y orina espumosa.

Tener riñones saludables y eficientes es esencial para mantener nuestro organismo en estado óptimo. Estos pequeños órganos, ubicados debajo de la caja torácica, son los principales encargados de producir la orina, eliminar toxinas y fluidos extra de la sangre y controlar el equilibrio químico del cuerpo. Además, ayudan a controlar la presión arterial, a mantener los huesos saludables y a la producción de glóbulos rojos.

Es por ello que, a continuación te ofrecemos las ocho reglas de oro para reducir el riesgo de sufrir una enfermedad renal:

  1. Hacer ejercicio físico y mantenerse activo
  2. Seguir una dieta saludable y variada
  3. Comprobar y controlar periódicamente tu nivel de glucosa en sangre
  4. Comprobar y controlar periódicamente tu presión arterial
  5. Mantener una ingesta de líquidos adecuada
  6. No fumar
  7. No automedicarse ni consumir antiinflamatorios y/o analgésicos periódicamente
  8. Comprobar tu función renal si tienes uno o más factores de “alto riesgo”, como por ejemplo diabetes, hipertensión, obesidad, historial familiar con enfermedad renal, hábito tabáquico o edad superior a los 50 años.

Desde Sanafarmacia nos sumamos a esta causa y te animamos a reflexionar sobre la importancia que los hábitos de vida saludables poseen sobre el buen funcionamiento de nuestros riñones y nuestra salud en general. Realiza ejercicio, retira las bebidas alcohólicas y azucaradas de tu dieta, come de forma equilibrada. Y si eres fumador, debes abandonar cuanto antes ese hábito tan perjudicial.

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