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El próximo domingo, 11 de abril, celebramos el Día Mundial del Parkinson, efeméride que, además de ser una conmemoración del aniversario de James Parkinson, doctor británico que diagnosticó por primera vez la enfermedad, es un día en el calendario que busca concienciar y sensibilizar mundialmente a la sociedad sobre su impacto, además de dar visibilidad a cómo afecta en la vida cotidiana de las personas que la sufren.

ElParkinson es una enfermedad neurodegenerativa, crónica e invalidante, caracterizada por diversas sintomatologías. El temblor es uno de los padecimientos motores, y también el más conocido. Sin embargo, va asociado a otros síntomas que, en muchas ocasiones, son incluso más graves. Entre estos destacan los problemas del sueño, la depresión, los trastornos de control de impulsos o los problemas cognitivos, entre otros.

La enfermedad de Parkinson puede generar también problemas de comunicación, como alteraciones del habla, rigidez facial o alteraciones de la escritura.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el Parkinson es una enfermedad afecta a 1 de cada 100 personas mayores de 60 años y, actualmente, a unos 7 millones de personas en el mundo. Además, la OMS prevé que para el 2030 llegarán a ser más de 12 millones. En España, según datos de la Sociedad Española de Neurología, la padecen entre 120.000 y 150.000 personas, y cada año se diagnostican alrededor de 10.000 nuevos casos.

Las enfermedades neurológicas son, actualmente, las principales causas de discapacidad, y entre estas, el Parkinson es la enfermedad con mayor índice de crecimiento, ya que su incidencia aumenta con la edad, aunque los hábitos de consumo, junto con el aumento de la longevidad, también influyen en esta proliferación.

En los pacientes con Parkinson se verifica una insuficiencia en el funcionamiento de las neuronas que, por causas desconocidas, no producen cantidades suficientes de dopamina, un neurotransmisor esencial en las funciones motoras del cuerpo humano. 

No existe un método específico para indicar la presencia de la enfermedad, y la determinación diagnóstica se basa en la observación de un conjunto de síntomas, muchos de los cuales son imprecisos y se dan antes de que aparezcan las dificultades motoras. Por tanto, de la misma manera y puesto que el inicio y el avance de la enfermedad son graduales y diferentes en cada paciente, el tratamiento debe ser personalizado. 

No obstante, se conocen algunos factores que pueden aumentar la probabilidad de padecerla, entre los que se encuentran una cierta susceptibilidad genética, la exposición a tóxicos externos, la presencia de factores ambientales e incluso haber sufrido traumatismos craneoencefálicos previos.

Desde Sanafarmacia nos sumamos a esta efeméride y apoyamos la necesidad de continuar los esfuerzos en investigación multidisciplinar sobre el Parkinson, así como el fomento de terapias farmacológicas y no farmacológicas que ayuden a los pacientes de esta enfermedad a mejorar su calidad de vida, ya que estas dificultades los sitúan en una situación de vulnerabilidad, y un mayor conocimiento ayudaría a una mayor y mejor inclusión social, laboral y familiar de estas personas.

Foto: Freepik

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