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El 19 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, una efeméride con la que se busca llamar la atención y reflexionar sobre cuestiones importantes relacionadas con el sueño.

Según la Sociedad Española del Sueño (SES), dormir bien es uno de los tres pilares esenciales de la buena salud, junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular. Las personas con un sueño profundo y sin interrupciones experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. Sin embargo, un mal descanso tiene consecuencias negativas sobre el cuerpo y el cerebro, además de propiciar el desarrollo de enfermedades, tanto a nivel físico como psicológico.

Los trastornos del sueño son prevenibles y constituyen una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida de las personas. Además, la situación actual que estamos viviendo con la Covid-19 y, por consiguiente, con el teletrabajo, ha potenciado aún más el uso de los smartphones, tablets y ordenadores portátiles, tanto en el ámbito laboral como en el personal, lo que también repercute negativamente en la calidad del sueño. Por tanto, controlar la sobreexposición a las pantallas, y muy especialmente en las horas previas a irse a dormir, resulta clave para la calidad del sueño, ya que los destellos que desprenden las pantallas alteran la melatonina, hormona inductora del sueño REM, que es cuando soñamos y nuestro cerebro se reorganiza.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce 88 tipos diferentes de trastornos del sueño que afectan a un 40% de la población occidental, siendo el insomnio el más habitual. Por un lado, el insomnio crónico perjudica al 10% de las personas adultas, mientras que el transitorio, que es aquel que se mantiene durante varias semanas y luego remite, lo padecen cerca de un 30%. Entre los desórdenes más frecuentes también se encuentran el síndrome de apnea del sueño, padecido por el 7%, los terrores nocturnos y el sonambulismo, padecido por el 6%, y el síndrome de las piernas inquietas, padecido por el 10%.


Aunque estas alteraciones se manifiesten de forma muy similar, las causas pueden llegar a ser físicas (trastornos metabólicos, genéticos, cardiovasculares, respiratorios…) o psicológicas (estrés, depresión, ansiedad…).

Hoy en día, gracias a los avances científicos y su enfoque multidisciplinar, y aunque cada patología tiene su causa específica, estos tipos de trastornos son fácilmente diagnosticables con métodos convencionales y, por norma general, tienen un tratamiento sencillo y eficaz. Por su parte, la psicología lucha contra esta problemática promoviendo una reconsideración sobre la clase de vida que se lleva, intentando dotar al individuo de técnicas que le ayuden a desechar las preocupaciones, el estrés y la hiperestimulación en general.

Muchas son las personas que, para paliar los síntomas de ciertas alteraciones como el insomnio, recurren a métodos naturales que, en su gran mayoría, son reconocidos por la comunidad médica y farmacéutica y aceptados por las autoridades sanitarias como útiles para ayudar en la conciliación y el mantenimiento del sueño. Estos son, por ejemplo, la valeriana, la pasiflora, la tila, hierba luisa, melisa, etc. Sin embargo, los fármacos siempre deben ir bajo prescripción médica.

Desde Sanafarmacia nos sumamos a darle visibilidad a esta problemática que tanto protagonismo negativo tiene en nuestra sociedad y te animamos a reflexionar sobre la importancia que un sueño de calidad posee sobre el buen funcionamiento de nuestra salud. Recuerda que los tres elementos de buena eficacia del sueño son la duración, la continuidad y la profundidad, así que trabájalos y, si tienes problemas para alcanzarlos, pide ayuda a un profesional.

Foto: diana.grytsku

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